Antigua central Molinar

Actualmente, este lugar es un paraje idílico, mezcla de bosque mediterráneo y una maraña selvática de plantas oportunistas que brotan a su antojo. Esta “selva” envuelve e invade el abandonado edificio de la sala de máquinas. Este recóndito paraje propicia el crecimiento de ciertas especies de plantas que no crecen en el resto del término, debido al microclima generado por la protección del cañón del Júcar y la ausencia de actividad humana. Existe un imponente silencio que solo rompen los cantos de diversas aves. Aparte de las pequeñas aves sobrevuelan este lugar, el omnipresente grajo y la majestuosa águila. También la fauna está representada por peces y cangrejos.

La central está flanqueada por altas paredes del cañón del rio. En el lado izquierdo aparece la estribación de la Serretilla de la Pared, que al ser solana, muestra escasa vegetación, sobre todo arbustos y plantas aromáticas, pero deslumbra con la belleza de sus formaciones geológicas, coloridos afloramientos de arcilla, vetas de dolomías tableadas, y grandes formaciones de roca caliza, que ofrecen una espectacular paleta de colores. En el lado derecho, por ser umbría, abunda la vegetación, pinares y encinares, principalmente, que se derraman por las elevaciones de la Rocha Juana, el Gramial, el cerro Zapatero y llegando a la estribación de la Sierra del Boquerón.

El edificio de la Central tiene planta rectangular, con tres alturas rematadas por un ático. Al lado sur del edificio está adosada una nave que fue la sala de máquinas. Cada planta tiene 430 m² y la sala de máquinas tiene una anchura de 15 metros y una longitud de 50 metros. El conjunto del edificio tendría aproximadamente 2200 m². En la primera visita de cualquier excursionista, es una sorpresa encontrar semejante mole en medio del caos de ramas y hojas que la ocultan.

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